Adolf Hitler, uno de los personajes más emblemáticos e influyentes del siglo XX, símbolo del odio y de la capacidad del ser humano para la crueldad y la locura.Durante muchos años he sentido una gran fascinación y un gran morbo por los sucesos históricos de la Segunda Guerra Mundial. Las peleas, las historias de cada uno de los bandos, el avance tecnológico, las estrategias y las campañas militares, la visión mundial de un conflicto europeo que atrajo la atención de un gran número de países, pero sobre todo eso, la convicción y la inteligencia de una sola persona para dominar un país en base a sus palabras y lanzarlo a una brillante campaña militar que, a la larga, resultaría en un suicidio colectivo.
Desde que en secundaria nos enseñaron los horrores del Holocausto Judío llevado a cabo por los Nazis, yo me sentí admirado por la forma en que un pueblo fue deslumbrado y fanatizado por la oratoria de Adolf Hitler. En cada curso de historia en el que he estado, a veces en forma extra, se ha tocado el punto del Nacional Socialismo y su máximo apóstol. En cada uno de ellos se le describe como un monstruo, un ser despreciable y ruin, ha habido quien dice y cree que era un inculto, una persona brutal, violenta y déspota, algo bastante alejado de la realidad.
Mein Führer, fue un hombre letrado, culto, que apreciaba la lectura y las artes, durante el conflicto dio la orden de censar y catalogar cada pieza artística que fuese incautada, no sólo para acrecentar el tesoro Nazi, sino para tener un acervo cultural digno de su “raza superior”, el legado de la humanidad sería digno sólo de la raza aria. De las distintas entrevistas, documentales e investigaciones serias que se han hecho y de las palabras de la gente que lo trató en persona, se ha sabido que Hitler era una persona de gustos refinados, de excelente educación, firme y estricto pero amable en su trato con las personas a su alrededor e incluso con sus subordinados.
Gobernó con mano dura a su pueblo al igual que muchos otros gobernantes antes que él, reprimió la libertad de expresión, ejecutó a sus detractores y opositores para asegurar y cimentar su dominio, persiguió a los profesionistas y demás personas con estudios que pudiesen convertirse en libre pensadores antagonistas a su régimen.
Creo que también lo hizo la mismísima Iglesia Católica Apostólica y Romana con su benévola Inquisición... ¿O a poco ya olvidaron a Galileo y a sus Cruzadas? Declararon la guerra, torturaron y EJECUTARON a quien se atreviera a pensar en forma ligeramente distinta a ellos, cimentaron su poder con alianzas y asesinatos convenientes, etc., Hitler los fusilaba o ejecutaba con un tiro en la cabeza lo cuál me parece mucho más benévolo que quemar a alguien en una hoguera. (Y aún se siguen diciendo inocentes de esos hechos). Eso mismo, también, hizo Lenin en Rusia al asesinar al Zar Nicolás y a su familia, al instalar a su infame policía secreta y al mandar torturar y ejecutar a TODO aquél que considerara un “riesgo” a su punto de vista.
Yo en lo personal admiro del Führer, su inteligencia y perseverancia para llegar al poder, su ascenso fue catapultado por las circunstancias que lo rodearon pero fue un genio al reconocer dichas oportunidades y aprovecharlas para su propósito.
No lo exculpo, ni simpatizo con las acciones que llevó a cabo al autorizar la ejecución de “La Solución Final”, pero ese fue su plan y lo llevó a cabo con gran éxito, desafió a las grandes potencias de su tiempo y casi las venció y todo gracias al fanatismo y adoración que le dio el pueblo alemán. Un fanatismo que llegó al grado de envolver a la juventud y a la niñez del Tercer Reich convirtiéndolos en soldados fieles a las palabras de su líder y guía.
Es verdad que la historia la escriben los que ganan, Adolf Hitler es un personaje que se ha convertido en símbolo de maldad y de muchas otras malevolencias gracias a la propaganda de los años posteriores y al odio de una sola nación, sin embargo, es casi nada cuando habla de Yosef Stalin, dictador contemporáneo del Führer, amigo del mismo y asesino en masa de su propio pueblo con un número aún mayor al de las víctimas del Holocausto (6,000,000), el territorio ruso está empapado con la sangre de millones de sus propios ciudadanos cuyos restos yacen en enormes fosas comunes como en Polonia y en muchas más aún desconocidas, incluyendo niños, mujeres y ancianos... AAHHH, pero como ayudó a vencer a Alemania se le perdona.
Incluso, el libro Mein Kampf (Mi lucha),escrito por él, es objeto de censura y en varios países de Latinoamérica su impresión y comercio es considerado un delito de tipo federal a diferencia de algunos otros ejemplares de contenido extremista.
Ahora bien, ni el exterminio de judíos llevando a cabo por los soldados alemanes, ni sus demás acciones serán nunca justificables en forma alguna, pero el nombre de la persona responsable por su ejecución, seguirá brillando por muchos años más debido a la inteligente y audaz manera en que logró llevarlo a cabo, a pesar del repudio general, Adolf Hitler seguirá vigente como el ideal al que cada gobernante aspira llegar a igualar, por que cuántos de ellos no quisieran tener la inteligencia, el carisma y la habilidad del Führer para fanatizar a un pueblo entero y conseguir el sueño de todo ser humano... El Poder Absoluto.

¡ ¡ Heil Hitler ! !












