lunes, marzo 23, 2009

Sorry, you are an asshole

El sábado pasado fui testigo de cómo una inocente plática derivó en una de las muestras más rabiosas de proyección de una persona hacia mí. Generalmente dejo que el pobre pendejo individuo termine de exponer sus sandeces y luego le reviro hasta hacerlo llorar o montar en cólera.

Al principio de la velada todo era miel sobre hojuelas... hasta que el pobre pendejo susodicho ente, emocionado, empezó a platicar algunas anécdotas vividas en su más reciente trabajo, además de presumir que es un gran empleo en una zona típica de la provincia mexicana, osea desierta, llena de animales, mucha fauna local, sin servicios por demás básicos y hasta la chin... de lejos.

Los demás escuchaban como si de verdad estuvieran muy interesados en las palabras de aquél zonzo, ya que lo hacen únicamente por la inercia de seguirle la corriente. No le puse atención ya que su forma de subsistir es una de las 74,377,976 cosas que me importan una chingada muy poco, lo que empezó a llamar mi atención fue que de vez en vez me dirigía la mirada dándome a entender que se refería a mí.

Me senté cómodamente para ir recolectando las frases con las que más tarde lo aplastaría cuando sentí que algo no estaba bien y me detuve. No dijo algo que me enojara. Tampoco dijo alguna verdad que me incomodara o una palabra que me hiciera sentir aludido.

Sólo sentí lástima.

Tenía enfrente a un pobre pendejo ente que proyectaba en mí toda la amargura que un pobre pendejo ser humano podría albergar en su interior al pretender negar el fracaso que ha sido su existencia.

Sí, ya sé que mi vida no ha sido precisamente lo que tenía planeado, pero no por ello me rasgo los vestidos y pretendo hacerme pasar por algo que no soy y/o que no quiero ser. No trato de ser el centro de atención en cada momento, conversación y/o lugar en el que me encuentre, no mido mi grado de felicidad en base a que gadget, casa o vehículo poseo, menos aún trato de rodearme con gente que tenga mucho dinero para hacerme pasar por uno de ellos.

Menos aún, como el pobre pendejo tipo del que hablo, trato de justificar mis fracasos comparándome con otros o peor aún proyectándolos en una forma tan miserable.

Esa lástima que me invadió en aquellos momentos hizo que prefiriera guardar silencio, únicamente por esta vez. Al final de la noche, lo noté más tranquilo, como si un peso se hubiera esfumado de su espalda. Me dió gusto, al menos en esta ocasión, no haber sido yo quien lo dejara humillado y llorando en el fango de su nefasta existencia.





De nada pinche puto.




2 Psicóticos Opinan:

Srta. Maquiavélica dijo...

relajate, es bonito usted pero con esa batiseñal se ve horrendo, relax ya sabes q a palabras necias oidos sordos¡¡
tu post de tus amigos y tu uhh toy de acuerdo contigo los años pasan y las personas cambian, el tiempo nunca vuelve pero los recuerdos ahi estarán siempre......
besos

Vagancianet dijo...

Srta. Maquiavélica: Durante todo el tiempo estuve tranquilo, las idioteces de los demás en vez de molestarme o incomodarme me divierten. Sobre todo cuando se les ocurre terminar su discurso con un ¿O ustedes que opinan? Solitos caen.

 
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